Un día que dure todo el año


Estos días me han puesto nostálgica. No sólo porque hace un año aún podíamos navegar las calles y reunirnos sin el ahora cotidiano riesgo a contagiarnos, sino también porque hace exactamente un año los jardines y auditorios de mi universidad se ocuparon para convertirse en espacios de encuentro, reflexión y resistencia. Fue un paro activo gestado por meses de trabajo organizativo de compañeras estudiantes que sabían que, ante las violencias vividas como mujeres en la universidad y en el país, se necesitaba de organización y no de ausencias en las aulas y empresas.


Aquel día, en el marco del 8M, estudiantes y personal paramos juntas para encontrarnos, reconocernos, escucharnos y acompañarnos; para construir desde la rabia y el cariño redes de apoyo frente a las violencias que nos atravesaban en nuestros diferentes espacios (y que aún lo hacen, con o sin cuarentena). Mi corazón no olvida esa tarde en que, entre lágrimas y fuerza, nos abrazamos y no nos soltamos.


En marzo del 2020, mientras más de 35 mil mujeres tomábamos las calles del centro de Guadalajara, poco nos imaginamos el contexto en el que se iba a presentar este 8M. El covid-19 se suma a una realidad de violencias (feminicidios, desapariciones, precarización de la vida, violencia doméstica, discursos de odio, entre otras) y deja más claro la urgencia de organizar la acción ante la falta de voluntad estatal por priorizar los cuidados antes que la producción económica y las campañas electorales. Nos muestra a un gobierno patriarcal que poco se ocupa (y preocupa) por erradicar las desigualdades y violencias de género, que han ido en aumento a raíz de la pandemia y han afectado las vidas de mujeres, personas trans, no binarias e infancias.


Quizás este año seamos menos las que salgamos a marchar y a gritar –mediante consignas, cárteles y paredes– que seguimos en pie de lucha contra un sistema que nos oprime, acosa y mata. Pero la organización y la lucha pueden tomar diferentes espacios y expresiones, más en el contexto de crisis al que nos enfrentamos. No se trata de soltar las calles, sino de construir otras formas para vincularnos y sostenernos en estos tiempos complejos; unas que nos permitan comprender las diferentes violencias y opresiones que nos atraviesan de distintas maneras, cuestionar las políticas de un sistema que despoja nuestros cuerpos y territorios, y acompañarnos en el camino de crear acciones colectivas hacia el mundo que queremos.


Acá en Jalisco, en el Área Metropolitana de Guadalajara (AMG), la red feminista YoVoy8deMarzo nos ha convocado a mujeres, personas trans y no binarias a no tomar las calles este 8M (para no generar riesgos de contagio), pero sí a encontrarnos en salones reflexivos virtuales con el objetivo de iniciar un proceso organizativo de largo aliento. “Apelamos, ahora más que nunca, a reactivar sólidas redes de apoyo y cuidados” mencionan en la convocatoria. El llamado hoy es a que las miles de mujeres que salimos el año pasado nos encontremos en espacios de reflexión colectiva y diálogo horizontal que nos permitan acompañarnos, sostenernos y organizarnos más de un día. Porque la violencia y la muerte se nos imponen diariamente y, frente a esto, necesitamos acciones colectivas y auto-gestivas desde los cuidados.


Si bien, la virtualidad también ha visibilizado las desigualdades de acceso a ella –tocará pensar en cómo hacer la organización virtual accesible– el llamado de las compañeras de YoVoy8deMarzo es un llamado a la acción en temas importantes para la organización feminista del AMG (construcción de espacios feministas y autodefensa, cooperativas para el sostenimiento autogestivo de la vida, acompañamiento a mujeres que sufren de violencia, vínculos políticos con personas trans y familias de personas desaparecidas, entre otros). Los salones buscan ser “espacios de confianza, de diálogo, de escucha abierta y reconocimiento de las compañeras; espacios críticos con el contexto y autocríticos con nuestra práctica, en el que no se permiten discursos de odio ni lenguaje violento” (Red YoVoy8deMarzo). Por eso mismo, apelan a una organización desde la diversidad y la horizontalidad (en donde son bienvenidas mujeres, personas trans y no binarias), desde los cuidados y los afectos.


Así que, compañeras y compañeres, si son del Área Metropolitana de Guadalajara y les interesa sumarse a este experimento organizativo, les dejo al final las redes de YoVoy8deMarzo para que sepan más sobre los salones reflexivos y la forma de inscribirse a ellos. Y para quienes habitan las otras regiones del país, creo que el llamado puede replicarse (y quizás ya lo esté haciendo): acercarnos para escucharnos y articularnos, organizarnos para sostenernos, acompañarnos para cuidarnos.


“¡Porque el 8M será todo el año!” (Red YoVoy8deMarzo)


Para más información sobre la Red YoVoy8deMarzo y la inscripción a los salones reflexivos: https://www.facebook.com/yovoy8demarzo


Sobre la autora:

Diana Pérez

Estudié Relaciones Internacionales en ITESO. Corazón feminista. Me gustan las caminatas, las palabras y la investigación colaborativa. A ratos escribo, canto, echo cumbias y admiro cielos. Tengo una pasión por la(s) América(s) Latina(s), sus memorias y luchas. Aprender y desaprender en colectivo para construir mundos más justos y dignos.

Twitter: @dianinapg

Esta columna forma parte de la sección Editorial de LaTraductoraMx, un espacio de opinión para mujeres especialistas que deciden alzar la voz.