¿Por qué es importante saber quién hace nuestra ropa?

En abril del 2013, un edificio de ocho pisos se derrumbó en Bangladés, en total, murieron 1,134 personas y 2,437 resultaron heridas; el edificio albergaba cuatro fábricas de ropa que producían para las marcas occidentales con el mayor número de ventas: Benetton, Mango, Inditex, entre otras, sin embargo, la mayoría de estas marcas desconocía que en ese edificio se producía su ropa. El accidente ocurrió luego de que se pidió el desalojo del edificio al encontrar grietas de alto riesgo, pero los dueños de las fábricas no atendieron la emergencia y exigieron a las personas que siguieran trabajando.


En México, también han ocurrido tragedias como ésta, durante el terremoto de 1985 se derrumbaron más de 800 fábricas de ropa, la mayoría clandestinas y en donde cientos de mujeres costureras murieron al no poder escapar, debido a que los gerentes las habían encerrado bajo llave para evitar robos. Treinta y dos años después, en 2017, durante el segundo terremoto más importante que ha vivido la ciudad, se evidenció -luego del derrumbe de otro edificio en la colonia Obrera-, que las personas que trabajan en la manufactura de la ropa lo hacen en condiciones deplorables: baños sin agua ni papel, pago a destajo, jornadas de trabajo de más de diez horas y salarios por debajo de la ley.


Según el INEGI, la industria del vestido en México aportó 2,4% del PIB de las industrias manufactureras en 2018 y empleó a 509 mil personas, de las cuáles la mayoría son mujeres, pues según datos de la misma fuente, de 10 personas empleadas, al menos 6 son mujeres, muchas de ellas son menores de edad y en situación de vulnerabilidad. Uno de los retos más grandes que tiene la industria de la moda en México y en el mundo, es que la mayoría de las marcas no son propietarias de las instalaciones de fabricación y suministros, situación que dificulta la supervisión directa de las condiciones de trabajo y la gestión ambiental; es decir, una prenda de ropa puede pasar por cientos de manos, antes de que llegue al anaquel de la tienda (alguien se dedica en algún lugar a ensamblar, otra a teñir, otra a tejer, estampar, hilar, etc.), esto, además de deslindar de responsabilidades a las marcas, abarata costos en el o la consumidora final, razón por la cual podemos encontrar prendas de $100 o $200 pesos en las cadenas comerciales, aunque probablemente la persona que la hizo haya recibido menos de $20 por fabricarla, esta estrategia resulta muy conveniente para que las marcas puedan vender más en función del incremento de “tendencias de moda” al año (y ya no solo primavera-verano u otoño-invierno como antes se utilizaba).


Luego del Derrumbe del Rana Plaza en Bangladés, organismos internacionales ejercieron presión para que las marcas tomaran un rol más activo en la supervisión de las condiciones de trabajo de las personas que laboran en las manufactureras, algunos gobiernos del mundo se unieron a esta iniciativa generando leyes y reglamentos para garantizar los derechos laborales de las y los trabajadores, no obstante para el gobierno de México esta sigue siendo una agenda pendiente.


Afortunadamente, algunas organizaciones de sociedad civil del país y del mundo son quiénes llevan un largo recorrido generando acciones que permitan evidenciar de manera confiable los problemas en la industria y la ruta a seguir para solucionarlos. Tal es el caso del primer Índice de Transparencia de la Moda en México, creado por Fashion Revolution CIC y su adaptación al contexto local tarea de Arte, Lenguaje e Investigación para el Cambio Social (Arlenica A.C.) y Fashion Revolution México.


El Índice es una herramienta que promueve la transparencia de la información pública de las marcas y empresas de la industria de la moda en el país, con la intención de compartir a las marcas una hoja de ruta para que cada vez sus espacios laborales sean más responsables tanto de los derechos de las personas que laboran en ellos como en sus impactos medioambientales. Platiqué con Lorena Cortés y Magali Franco de arlenica y estos son los cinco puntos principales que debemos saber sobre el índice:



¿Qué es la transparencia?

Transparencia significa compartir información creíble, completa y comparable sobre las políticas, las prácticas y las repercusiones sociales y ambientales de las empresas a lo largo de su proceso de manufactura. Pero sobre todo, que esta información muestre un panorama completo de los riesgos, las acciones y los resultados de sus marcas.