No es “ayuda”, es trabajo: la lucha de las personas trabajadoras del hogar


Hace unas semanas platicaba con una compañera, mujer trabajadora del hogar, sobre una situación que le preocupaba mucho. No le parecía justo el trato que estaba recibiendo en una casa donde ha laborado durante más de diez años. “Creo que lo están haciendo para no tener que despedirme, sino que yo sola decida renunciar. Me enoja porque mi trabajo siempre lo he hecho de manera honrada”, me dijo. Ella quiso preguntarme si sabía de algo que pudiera hacer. “No quiero enfrentarme al patrón porque es muy prepotente”, repitió.


Escucharla me llenó de rabia, porque sé que su situación no es circunstancial. Trabajar en la informalidad es causa y consecuencia de las estructuras desiguales en este país. La experiencia en mi familia me lo ha mostrado: se trabaja sin contrato, sin seguro, sin un trato digno. Pero quienes laboran en el sector doméstico se han enfrentado a obstáculos más grandes: la desvalorización, estigmatización e invisibilización histórica de quienes son y lo que hacen.


“Muchacha”, “criada”, “sirvienta”… todas expresiones de una discriminación normalizada hacia quienes en realidad son trabajadoras y demandan que se les nombre y considere como tal. La desvalorización patriarcal de las labores de cuidado, así como el racismo y el clasismo, sostienen una desigualdad estructural que se resiste a reconocer que lo que hacen no es “ayuda”, sino trabajo (uno que aporta económicamente a sus familias y al país) y que, como tal, deben ser –y, de hecho, son– sujetas de derechos dentro del marco de una relación laboral. Una desigualdad que no sólo es causada por las condiciones precarias en las que trabajan, sino que, a su vez, las agrava.


Las trabajadoras del hogar del país han construido una lucha de décadas por el reconocimiento de su trabajo y de sus derechos laborales. En el 2000 surgió el Centro de Apoyo y Capacitación para Empleadas del Hogar (CACEH) como un espacio autónomo integrado por y para las empleadas del hogar. Desde su propia iniciativa, necesidades y experiencias, crearon un lugar de aprendizaje y acción colectiva para la profesionalización y dignificación del trabajo del hogar, mediante capacitaciones, investigaciones y denuncias sobre los múltiples retos de discriminación y explotación a los que aún se enfrentan.


Marcelina Bautista, su fundadora, también lideró el proceso de sindicalización de este sector. Así, en 2015, nació el primer sindicato de personas trabajadoras del hogar en México.


Esta lucha colectiva y sus demandas ha generado avances. El gobierno mexicano recién ratificó el Convenio 189 de la Organización Internacional del Trabajo que reconoce los derechos laborales de las trabajadoras del hogar. Es un logro que se suma a la reforma de la Ley Federal del Trabajo de 2019, que establece dichos derechos a nivel nacional, y a la creación del Programa Piloto para la incorporación de estas personas al IMSS. Los siguientes son algunos de los derechos que las personas empleadoras son responsables de reconocer y respetar:

  • Derecho a que las condiciones de trabajo se fijen por escrito mediante un contrato laboral individual, establecido sin distinción a personas migrantes.

  • Derecho al pago de vacaciones, prima vacacional, días de descanso, aguinaldo, prima de antigüedad.

  • Derecho a solicitar la inscripción ante el IMSS para garantizar el acceso obligatorio a la seguridad social (Programa Piloto).

  • Derecho a la libertad de sindicalización y libertad de asociación.

Sin embargo, como mencionó Marcelina Bautista este 30 de marzo, Día Internacional de las Trabajadoras del Hogar, “la deuda histórica sigue pendiente”. En México, arriba del 90% de las personas empleadas del hogar sigue trabajando sin un contrato escrito que les proteja de la incertidumbre laboral (CDHCM, 2020) y menos del 2% han sido inscritas al IMSS para acceder a la seguridad social que, como empleadas, les corresponde y puede extenderse a sus familiares (Gire, 2021). Los malos tratos, los despidos injustificados sin indemnización y la sobrecarga de actividades sin un aumento proporcional de su paga persisten. Nueve de cada diez son mujeres –muchas migrantes y/o indígenas–, lo que refleja estereotipos y una división sexual del trabajo que acentúa la violencia y la desigualdad de género, así como aquellas por su identidad migrante o indígena.


La pandemia ha agudizado la precarización de su trabajo: aumento de despidos, suspensiones sin goce de sueldo, reducciones en su salario, obligación a residir en su lugar de trabajo (dejando a su familia), violencia doméstica en los hogares y el riesgo de contraer Covid sin que sus medicinas o incapacidad sean cubiertas. El CACEH lanzó a finales del 2020 una app llamada Dignas como herramienta para apoyar a las empleadas del hogar a hacer valer sus derechos ante un despido; ésta contiene un resumen de sus derechos laborales y una calculadora para saber las compensaciones que les corresponden según su antigüedad y sueldo.


Frente a la invisibilización y precarización, la lucha colectiva de las personas trabajadoras del hogar es un llamado a reconocer y reivindicar su actividad como el trabajo que es, fundamental para el sostenimiento de la vida, desde la defensa y respeto a sus derechos a un trato digno y condiciones justas.


Para más información sobre estos y otros derechos de las trabajadoras del hogar y las obligaciones de las personas empleadoras, se puede consultar la página del CACEH: https://caceh.org.mx/


Sobre los pasos para inscripción al IMSS, así como sus beneficios tanto para personas empleadas como empleadoras: https://caceh.org.mx/publicaciones/


Sindicato Nacional de Trabajadores y Trabajadoras del Hogar: https://www.facebook.com/sinactraho/


Referencias.

CDHCM. (2020). “Derechos laborales de las trabajadoras del hogar”. En Ciudad Defensora (No. 5). Recuperada de: https://cdhcm.org.mx/wp-content/uploads/2020/03/Ciudad_Defensora_05_DD_laborales_trabajadoras_del_hogar.pdf

Gire. (2021). “Día Internacional de las Trabajadoras del Hogar”. Animal Político. Recuperada de: https://www.animalpolitico.com/punto-gire/dia-internacional-de-las-trabajadoras-del-hogar/


Sobre la autora:

Diana Pérez

Estudié Relaciones Internacionales en ITESO. Corazón feminista. Me gustan las caminatas, las palabras y la investigación colaborativa. A ratos escribo, canto, echo cumbias y admiro cielos. Tengo una pasión por la(s) América(s) Latina(s), sus memorias y luchas. Aprender y desaprender en colectivo para construir mundos más justos y dignos.

Twitter: @dianinapg


Esta columna forma parte de la sección Editorial de LaTraductoraMx, un espacio de opinión para mujeres especialistas que deciden alzar la voz.