No bajemos la guardia


Estamos a una semana de terminar el primer mes del año. Nuestro optimismo se desvanece cada vez que escuchamos anuncios sobre nuevas restricciones, estados de la República regresando a semáforo rojo y las interminables malas noticias que nos acechan diariamente. Estamos en una situación de inestabilidad y lo que menos queremos es agregar una preocupación más. Con todo, no podemos olvidar que los feminicidios, como el COVID, siguen siendo un problema a enfrentar como sociedad.


Quizá para no sumar inquietudes, las instituciones encargadas de visualizar los casos de violencia de género se han abstenido de indicar el número real de feminicidios o incidencias hacia las mujeres. Por ejemplo, en Chiapas (que mantiene activa su Alerta de Violencia de Género)[1] los colectivos y observatorios feministas, además de familiares víctimas de feminicidio, son quienes contabilizan los casos de violencia para exigir a la Fiscalía General del Estado (FGE) y al Secretariado Ejecutivo del Sistema Estatal de Seguridad Pública (SESESP) que no haya impunidad. También han solicitando que se coordine el Protocolo de Actuación para la Investigación del Feminicidio, pues, según el Observatorio Feminista contra la Violencia a las Mujeres de Chiapas, al cierre del 2020 se efectuaron 67 feminicidios y 87 posibles feminicidios, a diferencia del informe de la SESESP que presentó 24 y 39 respectivamente.


A una semana, pues, de que enero se esfume, hay que recordar alzar la voz por Trinidad y Judit, recientes vícitimas de feminicidio. No hay que bajar la guardia y seguir exigiendo justicia por Jade, Nayeli, María y todas las mujeres que han sido contagiadas por una de las pandemias más graves: la violencia de género.

[1] Emitida desde 2016 por la Comisión Nacional para Prevenir y Erradicar la Violencia Contra las Mujeres.


Sobre la autora:

Camila Ríos Nuricumbo

Actualmente estudiante de la Maestrí­a en Políticas Globales y Relaciones Internacionales en la Universidad de Macerata, Italia. Graduada con honores en la Licenciatura de Relaciones Internacionales en la Universidad La Salle, Ciudad de México. Chiapaneca de nacimiento. Identificada como una persona asertiva, feliz, curiosa y comprometida en aportar a reducir la violencia de género, discriminación, machismo y falta de compromiso con los Derechos Humanos.


Esta columna forma parte de la sección Editorial de LaTraductoraMx, un espacio de opinión para mujeres especialistas que deciden alzar la voz.