La trascendencia de la representación política


Ayer, una de las tantas noticias de Monterrey llamó mi atención: “Roberto Alviso, primer aspirante independiente gay en Nuevo León”. De ganar las elecciones, Roberto sería el primer diputado abiertamente gay en el Congreso del estado. Es un hecho importantísimo y aquí van una serie de sentipensares[i] al respecto:


Justo la semana pasada, el Tribunal Electoral del estado determinó que los partidos deben de cumplir con cuotas de diversidad sexual, como acción afirmativa o discriminación positiva, para asegurar la representación política de la población LGBTQIA+. Esta decisión me parece un paso acertado e importantísimo. Las acciones afirmativas tienen un papel clave en nuestra transición a una sociedad más horizontal y equitativa. Con base en la experiencia, se ha demostrado que aceleran procesos que de otra manera tardarían cientos de años.


Además, después de la experiencia con El Bronco, Nuevo León quedó escéptico ante lxs políticos independientes. Por lo tanto, Roberto Alviso, viene también a resignificar la imagen del candidato sin partidos. Enunciándose parte del colectivo El Futuro Florece, Roberto forma parte de un grupo de jóvenes que buscan transformar la política en Nuevo León, en esta ocasión con cuatro candidaturas independientes para el congreso local.


Por otro lado, pienso que qué importante es la representación en un estado que, de acuerdo con el CONAPRED, sigue teniendo el primer lugar en discriminación y que es famoso (tristemente) por su homofobia y machismo. Tener nuevos referentes, tener más de una sola historia y tener más de un sujeto político en los espacios de toma de decisiones no es cualquier cosa. La representación política, de esta forma, se vuelve sumamente trascendente.


Sin embargo, nunca nada es tan sencillo y siempre podemos (debemos) complejizar. Hablando sobre representación política, pienso también en las ideas de Waquell Drullard: la representación, sin un proyecto político real, se vuelve estéril, un mero espectáculo. En este sentido, será interesante escuchar las propuestas durante la campaña de Roberto, que hasta ahorita parece representar una alternativa a la forma tradicional y viciada de hacer política en Nuevo León.


Finalmente, hago una anotación rápida, una especie de disclaimer sobre mi columna, que tiene un pequeño sesgo: el próximamente candidato, el valiente que hace pública su orientación sexual, Roberto Alviso, es un amigo queridísimo. Pero, por lo mismo, puedo decir con mucho orgullo que no solo conozco sus talentos y capacidades como profesionista (y ahora como aspirante a candidato independiente), sino también me consta que es un ser humano extraordinario con un corazón enorme.


Ojalá pronto hechos como este no tengan que salir en las noticias. Ojalá en poco tiempo tener un candidato gay no sea algo extraordinario. Ojalá en un futuro cercano las candidaturas de la población LGBTQIA+ sean simplemente parte de nuestra realidad. Por lo pronto, estos deseos se imaginan como la utopía y, al día de hoy, es necesario celebrar la decisión del tribunal y la candidatura de Roberto Alviso.

[i] En el sentido utilizado en las teorías decoloniales. Somos seres no solo con racionalidad y pensamientos, sino atravesados por nuestras emociones y corporalidades.


Sobre la autora:

Bárbara Martínez-Cairo

Internacionalista de formación. Aprendiendo y desaprendiendo, siempre en constante cambio.

Twitter: @barbymcs


Esta columna forma parte de la sección Editorial de LaTraductoraMx, un espacio de opinión para mujeres especialistas que deciden alzar la voz.