La participación política de las mujeres en el marco del Día Internacional de la Mujer


El 8 de marzo, Día Internacional de las Mujeres, es una fecha clave en la agenda feminista, las mujeres protestamos en contra de las desigualdades, de las violencias de género, así como para exigir las deudas históricas pendientes, en busca de lograr una igualdad sustantiva entre mujeres y hombres.


En 2020 nada nos detuvo, el miedo no nos paralizó y el mundo nos vio ocupar el espacio público a pesar de la amenaza de la enfermedad Covid-19. En México, hicimos historia. Una multitud de mujeres nunca antes vista, de distintas generaciones, de todas las edades, nos reunimos para pintar las calles de morado.


Miles de mujeres marchamos con valentía y asumimos el riesgo. Nos expresamos políticamente y pusimos el cuerpo en primer plano, embestidas de poder político y del poder de la resistencia. “Mujer escucha, esta es tu lucha” y “Señor, señora no sea indiferente, se mata a las mujeres en la cara de la gente” fueron parte de las consignas, de nuestras demandas políticas, del ruido que proclama justicia. “El día en que las calles por fin fueron de ellas” se leía en un encabezado posterior a nuestra apropiación del espacio público.


Al día siguiente, desaparecimos, paramos. No estabámos en las calles ni en los trabajos, esta vez nos manifestamos a través de un silencio abrumador, de una ausencia que paraliza. Nos hicimos invisibles para visibilizar que las desigualdes y las violencias contra nosotras persisten. “Un día sin mujeres” fue una lección que gritó que nuestras vidas importan y que sin nosotras la sociedad puede paralizarse.


Hicimos acto de presencia sin estar, se escuchó el eco de nuestro poderoso mensaje, de nuestro derecho a tener derechos y que éstos sean reales, respetados, protegidos y garantizados. Se habló del ejercicio de nuestros múltiples derechos, de la libertad de expresión, de la libre manifestación, de la protesta, de la igualdad, del derecho a vivir una vida libre de violencia, de participar activa y efectivamente en la vida política, entre otros.


Este 8 de marzo, también estaremos presentes la diversidad y la pluralidad de mujeres que participamos políticamente en una acción colectiva para mantener viva la memoria y combatir el olvido. Recordaremos que, a pesar de los avances constitucionales y legales, del principio de paridad y de las leyes que regulan la violencia política contra las mujeres en razón de género, queda mucho por hacer para desmantelar las desigualdades y transformar nuestra realidad cotidiana.


Nuestra lucha es permanente e interpela a las instituciones, a los partidos políticos y a todas las personas a respetar las reglas, demostrar voluntad y compromiso, destinar tanto tiempo como recursos para construir un país en el que la desigualdad y la violencia no sean la base de nuestras relaciones.


Ante la elección más grande de la historia de nuestro país, se tiene la oportunidad de demostrar que se ha roto el pacto y que han entendido que una democracia con nosotras se fortalece. Una democracia que piense construir sin nosotras ya no es posible, estamos aquí para recordarnos que incluirnos no es un favor, porque los principios y los derechos están de nuestro lado, porque el espacio público y la vida política también nos pertenecen.


Sobre la autora:

Tania Galván

Licenciada y Maestra en Derecho por la UNAM. Es cofundadora de la Facción Formativa Feminista. Su trayectoria profesional ha atravesado por el TEPJF, el INE, el INMUJERES, el CONAPRED, la UNAM y el sector privado. Trabaja en temas de igualdad y no discriminación, género, violencia de género y derecho electoral.

Twitter: @TANIA_GALVAN

Esta columna forma parte de la sección Editorial de LaTraductoraMx, un espacio de opinión para mujeres especialistas que deciden alzar la voz.