La incapacidad de la paridad de género frente a los partidos políticos


Impulsada por algunos casos de éxito anunciados por las agencias internacionales y por las presiones para que el gobierno sea inclusivo y “moderno”, la paridad de género como mecanismo para mejorar la representación de las mujeres se ha difundido por toda la región de América latina. Si bien, existen avances considerables en la representación de las mujeres mediante la aplicación de la paridad de género. En la mayoría de los casos, persiste la resistencia y reacción de las élites (Dahlerup 2006).


Si se pretende promover a la paridad de género como estrategia para lograr la igualdad en la representación legislativa, debemos ampliar nuestra comprensión de sus interacciones con el sistema electoral y de partidos en los que se inserta.


Con base en la observancia del acuerdo INE/CG337/2021 me permito explicar las persistentes limitaciones de la paridad de género a pesar del sustancial avance en la representación de las mujeres en el Congreso de la Unión y los esfuerzos ya existentes por el movimiento de los feminismos y su agenda parlamentaria.


La situación de las candidatas a diputaciones federales es sólo ligeramente mejor por el principio de mayoría relativa.


Porcentaje por género de las candidatas y los candidatos a Diputadas y Diputados por el principio de mayoría relativa


Tal cual lo muestra la tabla, existen partidos que proponen a lo que llamo “el mínimo vital” de la paridad de género, es decir, el mínimo requerido para cumplir con la cuota de género. Tal es el caso, del Partido Verde Ecologista el cual postulo el mismo número de las y los candidatos a Diputadas y Diputados, algo que refuerza la idea del “ser humano neutral y universal”. Muy similar al encuadre que se observa en el caso del PAN, PRI, PRD, Juntos hacemos historia y Va por México, quienes únicamente mantienen 1 punto porcentual de diferencia entre el número de las y los candidatos a Diputadas y Diputados por sus partidos.


Otros como Morena, Redes Sociales Progresistas y el Partido de Encuentro Solidario subieron tan solo a 5 puntos porcentuales el número de candidatas mujeres sobre el numero de candidatos hombres. El caso de Movimiento Ciudadano y el PT, no fue diferente, a comparación de los anteriores, ellos incrementaron a 7 puntos porcentuales el número de candidatas a diputadas sobre el numero de candidatos a diputados. Una excepción a todo lo anterior, es la que propone Fuerza por México el cual otorgo el 78% de sus diputaciones a candidatas mujeres.


De igual forma, en el caso de las listas de mujeres a Diputadas por el principio de representación proporcional se puede observar que la media de los partidos es el 50 por ciento de candidatas a Diputaciones plurinominales. El porcentaje mínimo es el que ofrece el Partido Verde Ecologista y el porcentaje más alto es el que propone el Partido Encuentro Social. En resumen, el porcentaje utilizado por todos los partidos se limita a ofrecer el mismo número de candidatos hombres y candidatas mujeres, lo cual puede parecer “igualitario” Sin embargo, al insertar el enfoque de la equidad de género podemos reflexionar sobre algunas otras cuestiones.


Porcentaje por género de las candidatas y los candidatos a Diputadas y Diputados por el principio de representación proporcional

Como ¿cuáles son los motivos inmediatos o estructurales que deben ser considerados dentro de los partidos, como barreras o susceptibilidades sociales o culturales, o dinámicas de poder que limitan los cambios institucionales establecidos por la paridad de género? ¿cómo se garantiza que un número representativo de mujeres, incluso aquellas que no suelen ser escuchadas, participen activa y significativamente en el desempeño de sus funciones en la toma de decisiones como candidatas, ante un entorno altamente competitivo al que se ven sometidas cuando los líderes de sus partidos son en su mayoría hombres? ¿cómo se asegura la asignación de recursos para candidatas mujeres cuando no son consideradas aliadas políticas dentro de los partidos?


Por último, es especialmente sorprendente que las candidatas suplentes en ambos escenarios de votación rebasan al número de hombres titulares de las candidaturas. Sin duda, esto limita las aspiraciones y perspectivas electorales de las mujeres, pero particularmente en la visión de ellas a ser viables a ganar una elección (Krook 2009; Tripp y Kang 2008) así como reproduce la idea de nosotras las mujeres como compañeras y esposas de un proyecto político al que nos subordinamos para ser “visibles” al menos en la boleta.


El enfoque de muchos partidos a la hora de "reclutar" a las candidatas suplentes, ha consistido en peticiones desesperadas de mujeres que, con el objetivo de involucrarse en la política electoral, cubren puestos y consiguen votos para la candidatura del partido que ayuden a acercar a políticos bien establecidos (normalmente hombres) al umbral del gremio votante (Hinojosa 2012).


Todo lo anterior, nos ofrece la oportunidad de reflexionar sobre el cambio institucional esperado y todo aquello que supera a la propia paridad de género: la resistencia dentro de los partidos para seguir manteniendo el “status quo”.


Sobre la autora:

Clarissa Guevara

Abogada. Feminista antipunitivista.

Twitter: @clarissaguevar



Esta columna forma parte de la sección Editorial de LaTraductoraMx, un espacio de opinión para mujeres especialistas que deciden alzar la voz.