La brutalidad policial mata

Por Geraldine Raciti


El 29 de marzo del presente año sucedió un acontecimiento bastante agresivo y brutal en Tulum, Quintana Roo. Una mujer hondureña de nombre “Victoria” fue asesinada a manos de cuatro policías que la detuvieron por “estar causando disturbios” y consideraron pertinente utilizar su fuerza física sobre el cuerpo de Victoria fracturando su columna vertebral y llevándola a la muerte.


El abuso de fuerza física sobre el cuerpo de una mujer va sucediendo en cada ámbito hasta que se convierte en feminicidio… cuando un hombre toca el cuerpo de otra compañera sin su consentimiento, cuando se abusa de la autoridad para obtener un fin, cuando se intenta culpabilizar a las mujeres por tomar decisiones de su cuerpo, hasta el abuso del cuerpo de una mujer llevándola a la defunción, cada una de estas situaciones implica el uso del cuerpo –simbólico y no– encima de otro(s). Entre la fuerza policial es un hecho muy común, una “estrategia” mal implementada, una pseudo-enseñanza mal orientada. Las justificaciones no tienen cabida aquí porque el ultrajar el cuerpo de una mujer convierte esto en un feminicidio, ya lo decían Dianna Rusell y Jane Caputti en 1990.


El feminismo es interseccional, cada mujer tiene su lucha y se orienta en la rama con la que mejor compete. ¿Por qué hablo de esto? Porque se unieron varias interseccionalidades en el caso de Victoria, mujer hondureña y de tez oscura. La misoginia y el racismo unidos en un mismo fin: la muerte. Y es cansado, es bastante cansado que todos los días en este país estén agrediendo mujeres. No se cansan de agredir(nos). Nosotras utilizamos nuestra energía en compartir y difundir diariamente noticias de mujeres y niñas desaparecidas, violadas o asesinadas, pidiendo no ser una de las siguientes y rogando que esto pare y no para y así como esto no para, nosotras tampoco vamos a parar.


La brutalidad policial mata, el abuso de la fuerza física asesina y culmina en un feminicidio. En México todos los días son días de mujeres asesinadas, todos los días tenemos que continuar con nuestras vidas como si nada pasará. Y sí, sí pasa. Las vidas de nuestras hermanas asesinadas están pasando. Y seguiremos protestando por todas aquellas que ya no pueden porque el patriarcado las ahogó con su silencio.


Sobre la autora:

Geraldine Raciti

Estudianta de psicología, enfocada al área clínica con niñxs y adolescentes, activista en una colectiva de su estado. Comprometida a la aportación crítica del discurso feminista.

Twitter: @geraldineraciti



Esta columna forma parte de una nueva colaboración entre LaTraductoraMx y Desde Mujeres, una plataforma intergeneracional que busca la visibilización, reconocimiento y capacitación a científicas y profesionales sociales.