El machismo mata y la prensa remata


En México, ser mujer es un peligro, vivir es una pesadilla. A diario niñas y mujeres son víctimas de violencia física, psicológica, económica, emocional, simbólica y/o sexual en espacios públicos y privados; por familiares, conocidos, compañeros, parejas, autoridades; sin distinción de edad, nivel socioeconómico, lugar de residencia, educación o características físicas. De acuerdo al Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Publicadas (SESNSP), en el 2020 mataron, en promedio, a 10 mujeres al día por el simple hecho de ser mujeres.


El feminicidio es el acto más violento contra las mujeres, es una problemática social que tiene como raíz el machismo, la impunidad, la inacción del Estado por prevenirlo y erradicarlo; así mismo es consecuencia del tratamiento sesgado de información por parte de los medios de comunicación.


“La culpa la tuvo Cupido” (Pásala, 2020)


La prensa contribuye a la máxima expresión de violencia contra las mujeres al ser un instrumento potencial de influencia social que produce y distribuye contenido simbólico en masa, construye representaciones machistas e interviene en la percepción de quienes la consumen a través de sus narrativas.


“Hombre narra cómo asesinó y arrancó la piel a su esposa. VIDEO.” (EL Universal, 2020)


La violencia contra las mujeres no termina ni aún muertas. Nuestros cuerpos sin vida son exhibidos en primera plana, nuestra vida personal es expuesta y tergiversada, los prejuicios se convierten en nuestra causa de muerte, nuestros casos son narrados como hechos aislados. Somos juzgadas, minimizadas, olvidadas. Somos reducidas, simplificadas a material de consumo, a un titular sensacionalista. Nuestra muerte es un espectáculo.


“Declara ‘monstruo de Ecatepec’ cómo mató a niña de 13 años” (Excelsior, 2019)


La prensa disfraza un severo problema social y jurídico, desinforma, lucra con la violencia, recurre a eufemismos para minimizar los actos de violencia, exime de responsabilidad a los victimarios, deshumanizan a las víctimas, especula sobre su muerte, narra y recrea a detalles los crímenes de odio y reproduce discursos machistas.

“Con saña mataron a María Guadalupe; presumen crimen pasional” (Línea Directa, 2021)


La prensa no es imparcial, es la representación sistemática del machismo, es la voz de los agresores, es reproductora de estereotipos de género sin análisis social y/o político, pero sobre todo, es testigo y cómplice, en sus páginas perpetúa el ciclo de violencia contra las mujeres. El machismo nos mata y la prensa nos remata.


Sobre la autora:

Ana Albarrán

Comunicóloga y feminista. Escribo para entender.

Twitter: @anaalbarrang

Instagram: @anaalbarrang


Esta columna forma parte de la sección Editorial de LaTraductoraMx, un espacio de opinión para mujeres especialistas que deciden alzar la voz.