El derecho de hablar y ser escuchada


Garantizar el espacio para hablar, y ser escuchadx, es esencial en el reconocimiento del poder de las personas. El conocimiento es poder y cuando dejamos de creerle a alguien, le negamos la posibilidad de contribuir con su palabra a desafiar el status quo.


Una de las demandas más significativas, por parte de lxs sobrevivientes de alguna forma de injusticia social o violencia sexual, es la de ser escuchadxs y creídxs en la exposición de su testimonio. Ya sea a través de la narración de su experiencia, o en la presentación de una denuncia ante las autoridades, para solicitar justicia.


Esto no es casual. La injusticia y la violencia no sólo dañan física y socialmente a sus sobrevivientes; también les marginan de contribuir a la búsqueda de verdad. Y en ese sentido, la verdad es política. Víctimas y sobrevivientes de ataques a sus derechos humanos deben contar con la garantía de ser, equitativamente, valoradas a través de sus dichos y palabras. Es decir, su testimonio debe ser considerado como valioso.


"Nosotras hemos sido violadas, nosotras hemos sido invisibilizadas (...) nuestro testimonio siempre está en tela de juicio, siempre es cuestionable, dudoso, nunca es suficiente, la presunción de inocencia (del abusador) arrasa con nuestra verdad" LATESIS. Quemar el Miedo (2021)

Por ejemplo, muchxs sobrevivientes de violencia sexual afirman no contar con respuestas consistentes, ante los inquisitivos interrogatorios de las autoridades y de la sociedad que atienden. Y eso es así, porque presentar su testimonio ante otros es una situación compleja que les expone y vulnera, ante de quienes no sólo las escuchan; sino que muchas veces juzgan su credibilidad. Sin embargo, es fundamental abrir nuestros oídos y mentes a las experiencias y narrativas de lxs sobrevivientes; ya que ello permite comprometernos con la responsabilidad de enfrentar nuestro propio sexismo.


La voz propia es un aspecto esencial de nuestra humanidad. Si no escuchamos a lxs sobrevivientes de una injusticia, si no creemos el dolor expresado por lxs víctimas de violencia sexual; lxs estamos deshumanizando. Porque el descrédito y el silenciamiento es el rechazo al derecho a la participación a consentir o discernir, a narrar en sus propios términos sus experiencias; es el rechazo al derecho a poder buscar justicia.


Sobre la autora:

Aurora G. Bustos Arellano

Filósofa, feminista y fabulosa. Candidata a Doctora y Maestra en Filosofía de la Ciencia por la UNAM, Licenciada en Filosofía por la UANL. Interesada en construir puentes entre el conocimiento y la justicia; activista feminista y defensora de la Igualdad de Género y la Vida Libre de Violencia para Mujeres, Juventudes e Infancias.

Instagram: @Morgenrote85

Esta columna forma parte de la sección Editorial de LaTraductoraMx, un espacio de opinión para mujeres especialistas que deciden alzar la voz.