La resignificación del muro


Las mujeres mexicanas luchan y resisten por las que ya no están, por las que nos arrebataron. Mientras que el gobierno de nuestro país toma decisiones día con día de invisibilizar y minimizar casos de violencia de género, de feminicidios, de acoso sexual; mientras que el gobierno decide proteger más a sus edificios, a sus paredes, a sus calles que a las mujeres que gritan JUSTICIA en cada rincón del país; las mujeres mexicanas se toman las manos y reclaman por una democracia que las incluya, un estado que deje de oprimirlas, instituciones que dejen de revictimizarlas, candidaturas que dejen de violentarlas, policías que dejen de violarlas.


Una valla se levantó este fin de semana alrededor del Palacio Nacional rebotando un contundente discurso: existe una preocupación más grande por las paredes que por los cuerpos de las mujeres que día a día arriesgan sus vidas en este México feminicida.


A ello, la colectiva que impulsó la Antimonumenta "Vivas nos queremos" en Ciudad de México, se movilizó la noche del 6 de marzo para plasmar un poderoso mensaje: ahí en las vallas que hacen ecos de los oídos sordos del gobierno, quedan inscritos los nombres de las víctimas de feminicidios en el territorio mexicano. La valla se convirtió en mural, en memoria, en reclamo de justicia y reparación de víctimas.