De nenis y mamás luchonas: las mujeres que sostienen a México


En los últimos días la palabra “neni” se ha vuelto el centro de una controvertida conversación en internet. El término hace referencia a las mujeres comerciantes que venden productos a través de redes sociales y que se caracterizan por dirigirse con suma amabilidad a sus clientas.


El revuelo comenzó, cuando “las nenis” comenzaron a ser objeto de burlas y comentarios despectivos, reflejo del clasismo y misoginia que predomina en este país. Una situación nada nueva, pues la hemos presenciado anteriormente con memes como el de la “mamá luchona” y otros que no solo normalizan el desprecio por las mujeres, sino que colocan en su individualidad la responsabilidad de problemas sistemáticos. La conversación en torno a estos memes me ha resultado muy interesante, pues ha servido para dar luz al problema que evidencian: la violencia económica hacia las mujeres.


Si bien, de acuerdo a datos del INEGI, las mujeres constituyen un pilar en la economía mexicana, con una amplia participación en las actividades que más aportan al PIB de nuestro país; esto no se ve reflejado en los ingresos que perciben. ¿Por qué?


En primer lugar, aún existen brechas tremendas que afectan la presencia de las mujeres en la esfera pública y el trabajo formal. Éstas no sólo abarcan la falta de representación femenina en puestos de poder, también implican la discriminación por género, el racismo, el acoso laboral, la disparidad salarial y el desigual acceso a la educación.


En segundo lugar se encuentra el trabajo invisible: el trabajo doméstico y de cuidado. La repartición desigual de tareas del hogar coloca a las mujeres frente a dobles o triples jornadas de trabajo. Situación que no sólo es sumamente cansada y dificulta su crecimiento en la esfera pública, sino que además se ha incorporado en la cultura como si fuera una cualidad innata de la personalidad femenina. De esta manera, no se tiene que reconocer como un empleo.


Los problemas anteriores, no se han suavizado con el advenimiento de la pandemia. En el último año al menos 1.3 millones de mujeres mexicanas perdieron su empleo por razones relacionadas al brote de COVID-19, otras tantas habrán visto reducidos sus ingresos hasta por la mitad. Además la educación en casa y el trabajo remoto, han incrementado la carga laboral dejando poco espacio para el descanso y esparcimiento.


En este contexto de dificultad, no es extraño que tantísimas mujeres busquen alternativas que les brinden autonomía. Ya sea para poder balancear las labores de cuidado con una fuente estable de ingresos, o bien para adquirir los bienes y servicios a los que el empleo formal pocas veces les dará acceso. El comercio informal ha sido una herramienta de subsistencia y supervivencia frente a un sistema que pone a la mujer en desventaja.


Las mujeres comerciantes no surgieron gracias a las redes sociales, han existido y resistido desde tiempos inmemoriales. ¿Qué sería hoy de México sin aquellas madres y abuelas que atendían la tienda de la esquina, empujaban carritos vendiendo de casa en casa, compartían catálogos de maquillaje y perfumería, o te daban la bienvenida al patio de su casa con un plato de pozole? ¿Cuántas familias mexicanas debemos nuestra subsistencia al trabajo de “las nenis”?


Este gremio no merece el escarnio, sino todo nuestro reconocimiento. Nos corresponde reivindicar a las mujeres que sostienen a México.


Fuentes:

El Economista. (2020). Mujeres pilares económicos en las entidades del País. Disponible en:

https://www.eleconomista.com.mx/estados/Mujeres-pilares-economicos-en-las-entidades-del-pais-20200311-0028.html

INEGI (2021) Boletín Disponible en:

https://www.inegi.org.mx/contenidos/saladeprensa/boletines/2021/enoe_ie/enoe_ie2021_02.pdf


Sobre la autora:

Lucía Anaya

Soy muy curiosa, me gusta caminar, los perritos y el café. Me apasionan los temas de sociedad, género, nuevos medios y cultura audiovisual. Me encanta aprender, estudié una Licenciatura en Arte Digital y una Maestría en Humanidades. Actualmente me desempeño como creadora de contenido digital tanto educativo como para marcas.

Twitter: @lucianaya_

Esta columna forma parte de la sección Editorial de LaTraductoraMx, un espacio de opinión para mujeres especialistas que deciden alzar la voz.