Corresponsabilidad y trabajo de cuidados: ¿Hacia un Sistema Nacional de Cuidados?


Durante los casi doce meses que hemos pasado en cuarentena por la COVID-19 he escuchado constantemente a amigas, mentoras y maestras quejarse de la gran carga de trabajo que ha significado permanecer en casa, y es que no es casual que al retraernos al espacio doméstico- mal llamado privado- las mujeres han absorbido gran parte del trabajo en este espacio.


Aunque esta condición de “ángel del hogar” se puede rastrear al siglo XX, la construcción y reforzamiento de estereotipos de género relacionados con las tareas de cuidado se ha exacerbado durante esta pandemia. La denominada “doble jornada” para las personas cuidadoras- en su mayoría mujeres- ha detonado un debate al interior del legislativo mexicano, que culminó con la aprobación en la Cámara de Diputados de la iniciativa que reforma el artículo 4 y 73 constitucional, que mandata la creación del Sistema Nacional de Cuidados.

De acuerdo con la filósofa Nancy Fraser los cuidados son el trabajo material y afectivo necesario para el sostenimiento de la vida y que normalmente no tiene pago, este trabajo de reproducción social ha sido tradicionalmente ejecutado por las mujeres y contribuye al sostenimiento de la producción económica y del capitalismo.


La lucha por el reconocimiento de los trabajos de cuidados se puede rastrear a la “Campaña Internacional por un Salario para el trabajo del hogar” en los 80’s del siglo pasado. Posteriormente, en el año de 1995 en la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer llevada a cabo en Bejing, se aprueba que los gobiernos midan el trabajo no remunerado en sus cuentas nacionales y es en años recientes que la Huelga Mundial de Mujeres ha pugnado por el reconocimiento de los cuidados y por un ingreso o renta para las personas que lo desempeñan.


Es en circunstancias de crisis como la actual pandemia que estamos viviendo que se incrementa el volumen de trabajo de cuidado. De acuerdo con último informe de Oxfam, es gracias a las mujeres que lo han asumido en centros de salud, hogares y centros de trabajo que la economía se ha mantenido a flote, pero con grandes consecuencias para la salud mental de las cuidadoras que han reportado ansiedad, depresión, sentirse abrumadas y enfermas. Además, esta carga afecta en mayor medida a las mujeres solteras, racializadas o en situación de pobreza.


De acuerdo con informe arriba citado sólo el 18% de las medidas implementadas por los gobiernos en esta crisis se dirigen a garantizar la seguridad económica de las mujeres o abordan el rubro del trabajo de cuidados.


Es en este contexto, que en noviembre del año pasado la cámara baja aprueba la iniciativa que reforma el artículo 4 y 73 de la constitución, donde se reconoce el derecho humano al cuidado y que tiene como objetivo subsanar la ausencia de políticas públicas en esta materia. Sin embargo, para que este proyecto sea exitoso -que supone la coordinación de los tres niveles y para el cual no se prevé la creación de una nueva estructura o presupuesto extra- se deben cumplir algunas condiciones mínimas de acuerdo a Corina Rodríguez-Enríquez:

  1. En primer lugar, un Sistema Nacional de Cuidados debe ejecutar una política transversal que abarque a todas las dependencias estatales y a los tres niveles de gobierno.

  2. Debe de contar con presupuesto propio y evitar los recortes neoliberales o austeridad.

  3. Las políticas de cuidados deben superar el enfoque de “conciliación laboral”, es decir no sólo deben pensarse para la población trabajadora o tener en cuenta la relación obrero patronal.

  4. Debe pensarse en la redistribución y reconocimiento de las personas cuidadoras, desde las trabajadoras del hogar, las personas trabajadoras en el sector salud y educación, y por supuesto debe contemplar a las que realizan trabajos de cuidados no remunerados.

  5. Debe transformar estereotipos de género y avanzar hacia la corresponsabilidad en las tareas y uso del tiempo.

  6. Incorporar la perspectiva interseccional para atender la dimensión racial, étnica, etaria, de clase y territorio de origen.


Como vemos, la creación de un Sistema Nacional de Cuidados supone una tarea más compleja que su legislación, supone un cambio cultural, ya que como lo indica la Encuesta Nacional sobre el Uso del Tiempo (ENUT) del 2019, las mujeres realizan el 67% del trabajo semanal no remunerado en el hogar, mientras que los hombres sólo dedican un 28% de su tiempo a estas labores.


Atacar este problema que genera desigualdad al interior de los hogares está vinculado con el pleno ejercicio de los derechos de las mujeres y con la visibilización de las labores de cuidado y su impacto en los indicadores económicos, pero sobre todo está relacionado con el bienestar de la ciudadanía y la responsabilidad estatal para garantizar las mejores condiciones de vida.


Fuentes:

Barca, Stefania; Giacomo D'Alisa, Selma James y Nina López. 2020. Renta de los cuidados ¡ya! España: Icaria Editorial/ El Viejo Topo/ Montaber/.

https://icariaeditorial.com/libros-libres/4684-renta-de-los-cuidados-ya.html#


Berkhout Esmé, Nick Galasso, Max Lawson, Pablo Andrés Rivero Morales, Anjela Taneja, y Diego Alejo Vázquez Pimentel. Enero 2021. El Virus de la Desigualdad. Oxfam Internacional.https://www.oxfammexico.org/sites/default/files/el-virus-de-la-desigualdad.pdf


Fraser, Nancy. 2016. “Contradictions of capital and care.” Londres: New Left Review.

https://newleftreview.org/issues/ii100/articles/nancy-fraser-contradictions-of-capital-and-care


INEGI, Encuesta Nacional sobre el Uso del Tiempo (ENUT). 2019. https://www.inegi.org.mx/contenidos/programas/enut/2019/doc/enut_2019_presentacion_resultados.pdf


Rodríguez-Enríquez, Corina. 2020. “Elementos para una agenda feminista de los cuidados”. En Miradas Latinoamericanas a los Cuidados, coordinado por Karina Batthyány, 127-135. México: Siglo XXI Editores/ Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales.

http://biblioteca.clacso.edu.ar/clacso/se/20201209035739/Miradas-latinoamericana.pdf


Sobre la autora:

Adriana López Belda

Feminista y socióloga egresada de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM. Cuenta con experiencia profesional en la documentación, defensa e incidencia política en Derechos humanos, tanto en organismos autónomos como en organizaciones de la sociedad civil.

Esta columna forma parte de la sección Editorial de LaTraductoraMx, un espacio de opinión para mujeres especialistas que deciden alzar la voz.