Ciudad en Renta


Por Ana Calderón


Caminar se ha convertido en una de las pocas actividades de bajo riesgo durante esta pandemia por el COVID-19. Si eres habitante de la Ciudad de México puede que caminar tenga un par de matices interesantes. Banquetas pequeñas y rotas difíciles de transitar, esquinas que almacenan expresiones culinarias muy particulares, uno que otro puesto de periódicos sobreviviente de la era digital, así como parques y espacios públicos que han recobrado su importancia como puntos de encuentro.


Durante estos meses de encierro, algunas hemos tenido el privilegio laboral, y económico, de mantenernos medianamente ajenas a lo que pasa afuera, pero algo es un hecho: la ciudad ha cambiado. La crisis social, sanitaria, y económica se puede percibir fácilmente, lo único que tenemos que hacer es caminar sin un destino y prestar atención a nuestro alrededor. ¿Qué objetos podemos ver una y otra vez? ¿En qué colonias? ¿Qué cosas han aparecido en el paisaje urbano? ¿Por qué?


Una de mis rutas más frecuentes se encuentra en la línea límite de la Benito Juárez, Plutarco Elías Calles y Tlalpan abrazan un pequeño pedazo de una de las alcaldías más céntricas de la ciudad. Llegando al parque de Villa de Cortés, después de un par de meses de no deambular por ahí, encontré uno de los contrastes más representativos de esta ciudad llena de contradicciones: el parque se había convertido en la estancia temporal de muchas personas sin hogar, y alrededor casas y edificios tapizados de carteles con la frase: “En Renta”.


Más allá de enlistar los tipos de créditos, planes de ahorro u alguna otra opción que te exige ganar más de $12,000 mensuales y aguantar mínimo 10 años de deuda hay que poner sobre la mesa que esta crisis no sólo es de vivienda. Es una expresión de la caducidad de los modelos de vida que hemos prolongado en demasía. Modelos que nos hacen sentir un fracaso, son esas voces que escuchamos dentro de nosotras susurrando una lista de todo lo que no tenemos y prometiendo seremos felices o “exitosas” si logramos obtenerlo.


Hay cientos de viviendas vacías, departamentos abandonados, montones de carteles “SE VENDE TRATO DIRECTO”, y al mismo tiempo miles de personas que han perdido la certidumbre de tener un techo. Es urgente transformar nuestras formas de entender la vivienda, la familia, las amistades, el trabajo y el bienestar, debemos diversificar los usos del territorio, cuidarlo, e impedir que se siga privatizando. La ciudad está en renta pero no hay nadie que pueda pagarla.


Sobre la autora:

Ana Calderón

Mala internacionalista, buena catadora de pan.

Twitter: @anaaac_s



Esta columna forma parte de una colaboración entre LaTraductoraMx y Desde Mujeres, una plataforma intergeneracional que busca la visibilización, reconocimiento y capacitación a científicas y profesionales sociales.