¿Cómo afectan los roles de género en los sistemas de representación chiapanecas?


A finales de mayo me encontré con una noticia de El Heraldo de Chiapas[1], periódico de circulación estatal, que reportaba la renuncia de 445 mujeres a candidaturas del estado. Esta nota llamó mi atención al ser un número tan elevado y próxima a las elecciones de junio. Según la nota de Isaí López, desde marzo se han presentado diversas bajas de mujeres que se habían postulado para partidos políticos, y el Instituto de Elecciones y Participación Ciudadana Chiapas (IEPC) compartió las razones de renuncia.


De 445 candidaturas, 125 justificaron motivos personales, entre los cuales destaca el cuidado de familiares y la falta de tiempo; 17 son casos de registro sin el consentimiento de las mujeres; 14 porque el partido político les ofreció otro cargo; 72 por temas de salud; 53 por falta de recursos económicos; 37 para apartar el lugar; 7 no se consideraron capaces de llevar a cabo el cargo político y solo a 27 candidatas les abrieron carpetas de investigación por violencia política en razón de género.


Debemos preguntarnos, ¿los candidatos también renuncian al cargo por las mismas razones? La respuesta parece ser que no. En Chiapas los usos y costumbres continúan siendo uno de los factores que limitan el acceso pleno de las mujeres en la toma de decisiones. Por ello, los motivos de renuncia podrían entenderse como consecuencias del tradicional rol que juegan las mujeres.


Actualmente no se cuenta con un número total de candidatas electas en cargos políticos, sin embargo, en ninguno de los municipios principales como Tuxtla Gutiérrez, San Cristobal de las Casas, Palenque, Tapachula y Comitán de Domínguez fueron electas mujeres. A pesar de lo cual, la paridad se justifica porque en aquellos municipios con menor representación las mandan a ocupar cargos políticos.


Aunque haya un principio de paridad de género y las leyes promuevan la participación de las mujeres en puestos de liderazgo, vemos que en la práctica es lo contrario. El hecho de que se consideren a las mujeres como cuidadoras del hogar o no se consideren aptas para el puesto continúa generando estereotipos y esos estereotipos costumbres que impiden su participación en cargos de liderazgo. Por ello, es importante destacar que la representación de las mujeres en la vida pública es esencial para lograr una sociedad más justa e igualitaria.

[1] https://www.elheraldodechiapas.com.mx/local/documenta-observatorio-4-casos-de-violencia-contra-candidatas-6776100.html



Sobre la autora:

Camila Ríos Nuricumbo

Actualmente estudiante de la Maestrí­a en Políticas Globales y Relaciones Internacionales en la Universidad de Macerata, Italia. Graduada con honores en la Licenciatura de Relaciones Internacionales en la Universidad La Salle, Ciudad de México. Chiapaneca de nacimiento. Identificada como una persona asertiva, feliz, curiosa y comprometida en aportar a reducir la violencia de género, discriminación, machismo y falta de compromiso con los Derechos Humanos.





Esta columna forma parte de la sección Editorial de LaTraductoraMx, un espacio de opinión para mujeres especialistas que deciden alzar la voz.