Afromexicanas al grito de guerra


Un sábado por la mañana, mi madre y yo nos dirigíamos a San Cristóbal de las Casas (Chiapas) a tomar clases de inglés. Íbamos en autobús desde Comitán de Domínguez, una ciudad cercana a la frontera con Guatemala. A 10 minutos del recorrido en carretera, se encontraba un retén migratorio. En esta ocasión, tocó que revisaran nuestro autobús. Cuando el agente de migración se acercó a nosotras, le pidió a mi madre la credencial de elector. El señor tardó observando la credencial tratando de verificar que fuera ella la de la foto. Mi madre, un poco molesta, le preguntó si había algún problema y este la interrogó. No confiando en sus respuestas, el agente le pidió cantar el himno nacional. Rehusada y nerviosa por la presencia del oficial, ella comenzó a cantar. El señor no estaba convencido de que fuera ciudadana mexicana así que intentó bajarnos del autobús. Afortunadamente, gracias al apoyo de las personas pasajeras logramos permanecer en el vehículo.


La pregunta es ¿por qué nos trataron de detener? Mi madre es alta, morena y con cabello crespo. No es la primera ni la última vez que le han hecho este tipo de preguntas. Se ha normalizado que a la gente le pregunten sus datos, lugar de origen y todo este protocolo con base en perfiles raciales.


Ahora bien, ¿qué hubiera pasado si nos hubieran bajado? Se conocen casos en donde los agentes de migración llegan a deportar a personas con ciudadanía mexicana, principalmente hacia Centroamérica. Hay otros, en donde las mujeres sufren abuso sexual, son víctimas de violaciones, desapariciones forzosas y muchos más casos que no se conocen porque no se denuncian.


La normalización de estos eventos son el reflejo de una sociedad que cree que en México no hay personas afrodescendientes. A pesar de que históricamente la población africana ha sido el tercer perfil racial más numeroso en México, en la actualidad solamente el 2% se identifican como tal. Parte de lo que contribuye a la negación de esta identidad racial son los actos de discriminación que niegan una pertenencia a la sociedad por el color de piel y que al parecer, puedes defenderla cantando el himno nacional.


Sobre la autora:

Camila Ríos Nuricumbo

Actualmente estudiante de la Maestrí­a en Políticas Globales y Relaciones Internacionales en la Universidad de Macerata, Italia. Graduada con honores en la Licenciatura de Relaciones Internacionales en la Universidad La Salle, Ciudad de México. Chiapaneca de nacimiento. Identificada como una persona asertiva, feliz, curiosa y comprometida en aportar a reducir la violencia de género, discriminación, machismo y falta de compromiso con los Derechos Humanos.

Esta columna forma parte de la sección Editorial de LaTraductoraMx, un espacio de opinión para mujeres especialistas que deciden alzar la voz.